Las publicaciones en este blog están protegidas por los derechos de autor

jueves, 30 de octubre de 2008

Kronos

No existe tal cosa como los buenos tiempos. Los Tiempos son simplemente tiempo. Pasan y llegan. Se consumen en si mismos y de sus cenizas resurgen.

No existen los calificativos para el Tiempo. –Seguramente atreverse a nombrarlo es, de alguna forma, ofensivo- Debe tratársele con la paciencia con que se atiende a un enfermo –el Tiempo es un anciano decrépito-

Debe saberse que el Tiempo es fugitivo. No respeta, ni estima personas, lugares o sueños. No hay amor para el Tiempo, no hay fe, ni vida, ni anhelos; es ausencia y vacío, tortura y consuelo.

No existen los buenos, ni los malos tiempos.



El tiempo no es nada. -El Tiempo es solo tiempo.-
.

sábado, 25 de octubre de 2008

Un año como tantos

Pues mi precioso año se ha ido al diablo.

Había empezado tan maravillosamente bien, que hasta me sorprendía de su relevancia. Estuvo lleno de tantas y tan elogiables cosas -no que sea yo una de esas personas positivas que se emocionan con cualquier acontecimiento, nonono- pero de cualquier forma, había estado... no diré "medianamente aceptable", como de costumbre, sino que esta vez lo manejaré como un "había estado 'EXCELENTE.' "

Ahora se ha ido al diablo... Realmente no comprendo el alcance de la razón que ha probocado su enmierdamiento, pero supongo que esas cosas pasan. Quizá fuí a meterme en donde no me llamaban, y en donde no quería estar. Ahora, por eso, deambulo por la vida sin poder decidir ni tres cuartos de los fines que deberían regir.... ya no digamos mi vida, sino mis acciones inmediatas...

No tengo ánimos ni cara para quejarme. Estoy en donde estoy porque he querido, porque he aguantado. Me gusta pensar que fácilmente podría mirar hacia arriba y salirme del agujero en el que me encuentro para no volver a poner pie siquiera al rededor de sus bordes. Seguramente lo haré algún día, solamente estoy esperando el momento adecuado. -Es decir, cuandomedelagana-

Mientras... pues faltan dos meses para acabar con mi EX-maravilloso 2008, quizá ese tiempo sirva de algo.

Si no... ¿Qué importa? Terminará siendo un año como tantos...


lunes, 20 de octubre de 2008

miércoles, 24 de septiembre de 2008

Feliz... mmmmm.... Tú sabes ¬¬

.
Hay cosas que no me gustan de él.

Si he de ser sincera, no me agrada su barba, ni sus besos y tactos casuales; ni sus “devezencuandos;” ni sus segundas mesas; ni su austeridad.

Siendo honesta, no me importan sus crisis emocionales de media noche; sus reservas ingenuas que le hacen sentir que tiene un poco más de él, de lo que tiene cualquier persona; no me importa ni me enerva la vulnerabilidad que le hago sentir y reconoce en situaciones incómodas y difícilmente olvidables; no me importan sus veintemil mujeres –ni aun las azules- ; no me desvela su inconsistencia, ni me quita el hambre su promesa de marchar.

No me importa en lo absoluto. No me importa, porque es él más que los orgasmos matinales de mayo; que las visitas nocturnas a la plaza; que las crisis e inconsistencias exiliadas; que las manos; que la deformidad.

No me importan sus coincidencias ni circunstancias nefastas; sus amarguras; sus repugnancias; su inestabilidad.

Me importa él. Aunque carga con el historial voluble y andrajoso de las alas ocultas, y los cristales ahumados; aunque no estaré para esperarle ni darle “tequieros;” aunque no tenga antojo de anelarle; aunque haya esquivado su amar.

Me importa él, ¡Carajo! Maldita sea la hora en la que sus pasos cruzaron mi andar.






Jamás hablaremos de esto. ¬¬
Que tengas un día medianamente aceptable,
lleno de las cosas que la gente dice y hace
en ocasiones como esta.
.

lunes, 15 de septiembre de 2008

A veces

A veces siento que debería pedirte perdón,
-a pesar de lo reprobable que puedas encontrarlo-,
para que me disculpes la gente de sobra,
los silencios incómodos,
los ojos inquisitivos,
la risa sin razón.

A veces me encantaría
tener el tiempo que ameritan los besos largos,
para conocerles la distancia y confines,
asumirles incluso andrajosos y desbanquetados,
quitarles el tacto oponible que todavía no siento yo.

A veces me gustaría
no ser la ausencia que soy,
ni divertirme divagando con tu ceño fruncido y tu sien complicada;
ni deberte sueños,
ni caracolas,
ni razón.

A veces me gustaría pronunciar tu nombre con los ojos secos.
Me gusta tanto el mío en tus labios-
Y comprender cómo hacen las felicidades
Para esconderse en coincidencias tan pequeñas e insignificantes
como los roces debajo de la amohada

Me gustaría, -a veces-
Dejar de escribir
Y empezar a hablarte o dejarme sentir.
-Para la gente como yo es siempre tan complicado-

Decirte lo que te pienso
Cuando “todo está bien,”
O cuando soy tan ausente y despreferible,
Cuando te tengo miedo
Y cuando me esfuerzo vanamente por no cargar con mi ausencia.

A veces, sólo a veces,
pienso en que debería pedirte perdón
por las complicaciones y formulismos que me constriñen la paz y los labios;
Por las dudas que me quedan
tras tus verbos alcoholizados y tus advertencias de Messenger;

-Tras tus promesas posteriores a la errata,
tras mi tristeza indiferentizada,
me queda poco menos que el nudo en la voz
-

A veces quisiera jurarte
que detrás de quien soy, soy quizá la de siempre.
La que no se inexiste,
ni se ausenta,
ni se insomnea sin razón.

La que está,
y ríe,
y ama,
y llora.
La que no miente,
ni desplanta…
la que no pide perdón.

Pero a veces,
-sólo a veces-
quisiera pedirte perdón por ser Yo










.

martes, 9 de septiembre de 2008

¿Qué haré el día que ya no pueda confiar en mí?

Olvídenlo, eso es blofear. –Confieso que realmente nunca he confiado en mí-. Al contrario, me da por encomendarme a las cosas buenas y maravillosas que tienen todas las existencias que no soy yo, en mí misma, pero que me pertenecen. -Es tan fácil colgar la esperanza en los percheros de las cosas inexplicables. -

Pero ese día habría de llegar. El trágico momento en que notara que viví a expensas de lo desconfiable, tomándolo, más que como verdad absoluta, como promesa inquebrantable de su eventual acontecimiento.

¿Qué hago si no puedo creer en mí? Si me quedo sin mis “fes”, y mis “algundías:” ¿En quien y por qué creeré? ¿Para qué me esforzaré en tener la más mínima esperanza de cualquier cosa? Qué digo esperanza… ¡SEGURIDAD! ¿A donde se me irán las certezas y las declaraciones fundadas en nada más que en la seguridad de su condición –hecho futuro de realización incierta-?

Qué pereza y qué desencanto.

Supongo que solo me queda… mmmmmmm… iba a decir “confiar” pero ¿Qué clase de cierre sería ese?


Paz
¿¿¿VES??? ¡No solamente de HOMBRES escribo!
.

domingo, 31 de agosto de 2008

Hasta Aquí Te Escribo

Porque un amor que nace tan vehemente
Es natural que muera muy temprano
Juan De Dios Peza. La Carta.



Déjame seguir soñando
Le decía yo con los insomnios colgados de las pestañas.
Soñaba irrisoriamente
Como sueñan, con pasión y gozo, las enamoradas.

Mis sueños no fueron
-ni son, ni serán-
Tan ávidos nunca
Como para llevarle al filo de mi amor sin retorno.

Pero ha sido mi gozo macabro
Para jugarle la treta de los amores magnos.

No tengo, ni a él ni a su desidia,
La más mínima desgana que reclamarle
Que al seguir soñando
-Como tantas mañanas-
Mis propias manos construyeron telarañas.

Fue su afectuosa endorfina
La que me tuvo al borde del amor, por semanas
Y el vacío inapetente de mi voluntad acabada
Le insomneó grandioso,
Y grandioso me partió el alma.

No estarían mis versos
Jamás!, ¡Ni en esta vida, ni en varias!-
Para llorarle desamores, desplantes o descaros.
Ni mis manos regordetas para firmar La Carta:
Hasta aquí te escribo.
Ya no quiero seguir soñando
.”




.

sábado, 30 de agosto de 2008

Hasta aquí.

Será la primera vez que te escriba alcoholizada. Y espero terriblemente, que sea la ultima.
No voy a esforzarme editando, paro no perder el toque etílico de la amargura de mis palabras. (¿Será eso una contradicción en los términos?)

Blah. Me he cansado de amarte y maldecirte esporádica y repetidamente a lo largo de este tiempo. –no. No se cuanto es, no me importa, no quiero saberlo. Estoy harta de imaginarte todo, de ilusionarme cual colegiala. Estoy harta de tí.

¡En serio! Es increíble que a estas alturas, en estos momentos, alce las yemas de mis dedos –porque no la voz- para decirte y concluir que me enferman tus "devezencuando", que me sulfuran tus inconsistencias, que me harta mi esperanza y mi desamor.

No te quiero. No te necesito. He vivido sin ti, y pese a ti viviría, pese a tus mariposas y tu endorfina, a tu amor magno, a tu redención incondicionada. No eres nada, y nada quiero que seas. No eres nada y nada serás.

Estoy harta de ti y mis esperanzas. De mis sueños positivos, de mis convicciones absurdas. ARGH!!! Real y alcoholizadamente estoy harta de ti!!

Se acabó. Te acabaste. Hasta aquí.

lunes, 25 de agosto de 2008

Terror

Ese hombre me aterroriza. Causa en mí una impresión tan grande, que me obliga a prender la luz a mitad de la noche para exorcizar su rostro de mis pesadillas. Me trae dando vueltas por la geografía de las sábanas, y me horroriza el poder que tiene para partirme el sueño en todos los fragmentos de los que es capaz su voz.

Me sobrecoge. ¡Me aterra! Puede llevarme a la mortandad del vulgo con una sola flexión del índice de su diestra; y volverme una mujer tan despreciablemente ilusionada, capaz de sepultar descanso y primacías para soñar con su amor.

Tiene su nombre embrujo tan grande, que es capaz de secuestrarme la voz para alabarle circunstancias y coincidencias; y llevarme al borde del llanto solamente por no entender el amor.

¿Cómo no puede temérsele a ser tan horrorífico y espeluznante? Dueño de poderes paganos hechizantes y de fuerzas sobrehumanas, que desarman a los seres como yo.

¡Temerosa! ¡MORTAL! ¡Presuntivamente enamorada! Confinada al rincón seguro que me da el mutismo y me quita su mirada, tan mujer y tan niña, tanto gozo y terror.

Ese hombre. Su voz. Su piel. Su mirada. ¡Qué temor tan absurdo, y qué desesperanza tan magna! ¡Qué terror tan augusto! ¡Qué afable penar!
Hasta aquí te escribo.
.

jueves, 21 de agosto de 2008

Inexistencia

Me tiro en la silla, sin fuerzas siquiera para que me hierva en la sangre la resbalosa fémina sentada a mi espalda. El día de mañana se desarrollará en los mismos términos que el de hoy.

Pido otra cerveza, estoy casi dispuesta a olvidar que no soporto el sabor que me deja en la boca. Tengo tanto tiempo para quejarme que no voy a reparar en el sabor del medio que me llevará a mi etílico fin.

Blah. Hoy tengo tan pocas ganas de andar jineteando la vida. Me apetecen tan poco la claridad de las mañanas y el refulgir de las sonrisas, que podría sepultarme indiferente en la apatía de mis horas, sin razón.

Blah, hoy el mariachi y el trío me dan exactamente lo mismo. La ciencia política y la política ficción no me producen siquiera cosquillas en el paladar.

Soy una contradicción en mí misma. Tengo el valor de una moneda de latón devaluada. Soy el punto vacío entre la indiferencia y la ignorancia. Soy el cúmulo de coincidencias que el destino descuidó.

Soy, y soy nada. Ni el amor que pasa, ni la pasión que se queda, ni el sueño que nunca llegó.

Blah. Estoy harta de ser la parodia que he sido las últimas semanas. Estoy harta de los insomnios endorfínicos, de los temblores embelezados, del odio y del amor.

Me enferman el vacío y la plenitud de mis horas desgastadas; mi apatía y enfado ante las mortandades que envician y anegan el aire, me enferman todas y cada una de las cosas que cicatrizan el corazón.

Hoy no tengo nada más que tiempo para quejarme. Tiempo para inexistir imperfecta. Para ignorar las consecuencias y felicidades de cualquier cosa que se mueva, para no vivir ni en el miedo ni en el amor.

Hoy soy y no soy. Hoy no sé, ni siento, ni me importa. Ni quiero preocuparme por infimidad catastrófica, ni por posibilidades nebulosas, ni por ningún magno amor.

Hoy soy, y soy nada. Hoy solamente me quejo. Y quejándome e inexistiendo, soy Yo.





.

martes, 5 de agosto de 2008

Niyúroma

....Quietud, emoción y felicidad congregadas todas en la misma caja toráxica....


-Me arde el reloj en el pulso, por sentir de nuevo la breve emoción de su nombre en mi pantalla-

Quién fuera sus letras.
Quién fuera el alcohol que le emborracha la sangre
Y lo aleja de tretas y esperas absurdas.

Quién fuera el amor maldito
Que ha exiliado de sus tardes hermosas.
Quién fuera su tiempo.
Quién fuera su paz.

Quiero verle ahora mismo,
Y atarle a la realidad nefasta
De mis días y noches;
Y ser en él los insomnios y los sueños;
La plenitud y la espera;
El siempre y el jamás.

Quiero amarle y vivirle;
Y saberle mi amor y llamarle mi amigo;
Y tenerle por cierto y tangible;
Y vivir en sus ojos;
Y latir en su voz.

Quiero que sepa,
Mas no puedo decirle.
Pues no había temido desgracia más grande
Que la de no ser sus versos,
Ni tener derrota en su claudicar.

“Que no venga”, dice él
Con el dolor y el miedo de los resignados.
“Ha llegado”, digo yo,
Con la pasión y el gozo de los enamorados.








Hasta aquí te escribo. Déjame seguir soñando.
.

jueves, 31 de julio de 2008

Gochimea Okwá

Y es que es él un dolor delicioso; una tortura lenta y disfrutable; una aguja en un pajar. Tiene él el correr de mi tiempo atado a sus pasos, y el resplandor de mi dicha tatuado en la espalda; el hastío de mis horas muertas le enmaraña el cabello, y el rojo de mis impuras pretensiones le resbala por el perfil.

¡Qué afable suplicio el que me mantiene tras sus pasos! ¡Qué embelesada distancia la que me separa de su pos! ¡Qué saciedad inaudita la de su voz en mi desquicio! ¡Qué doblegada e indefensa la resistencia de mi amor!

Y es que es él el desvelo diligente; la endorfina adictiva y añorable; el suspiro frente al mar. Vive él en el amor sulfuroso de mis desvelos apáticos, y en el vaivén temerario entre mi embeleso y mi olvidar. La esperanza de mi amor robótico le brilla en el iris, y el platino de mis ansias mortales le enmarca el jamás.

¡Qué gustoso y jovial el corazón que le ama! ¡Qué sumiso y endeble el temor de no tenerlo jamás! ¡Cuántos sueños! ¡Cuánta vida en sus labios anegada! ¡Qué sutil la diferencia entre anhelo y exigüidad!




Hasta aquí te escribo. Déjame Seguir soñando.
.