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viernes, 15 de mayo de 2009

¡¡¡Habemus Presidente!!!

Fumata Bianca en La Facultad


Y se llegó el tan esperado día. –Para los más, probablemente- Después de arduas sesiones de grillería, la fumata bianca hizo su acto de aparición en la Facultad de Derecho.

El discurso –de todos los candidatos- fue básicamente el de siempre. Realmente no resulta relevante discutir sobre la trascendencia de cada uno de ellos, puesto que la misma es por de más insignificante.

O bueno, aquí seguramente encontraríamos el punto de conflicto entre las corrientes grilloestudiantiles y los intelectualoides de izquierda que pueblan los pasillos de nuestra tan apreciada Alma Mater.

Entre estos grilloestudiantes se encuentran varias clases típicas y perennes. Esta el grillo Dinosaurio, ese que no importa haber terminado su ciclo de vida estudiantil hace millones de años, todavía se pasea entre las instalaciones olfateando el ambiente y dando consejos a los púberes que ahora convergen. Está el grillo novato, el apasionado mozuelo de primeros semestres que se apasiona e indigna con cualquier manifestación de la política-ficción estudiantil.

Los lideres de estos grupos son seguramente los más graciosos. Preparan sus discursos, poses y demás desviaciones de la forma más compleja posible. Ensayan frente al espejo, y me imagino que incluso se ponen banditas tricolor en el pecho, para sentir que contienden por algo interesante. En los debates toman posturas determinadas, aprenden gesticulciones complicadas para verse elocuentes cuando no lo son; toman cursos intensivos del idioma ese politicoide que dice nada y asemeja todo. Montan su obra perfectamete. Se meten en su papel. Su actuación les es tan emocionante como jugar a la casita.

Realmente me los imagino así: Jugando. Y no sé si es parte de una pasión humana más allá de mi entendimiento; un capricho de puberto, o realmente una comedia montada por cada participante, pero cada elección semestreal se convierte en un desfile de lagrimas, desgracias, y exageradas expresiones de felicidad. -¡Se desgastan tanto por conseguir el poder!-. Y bueno, no quiero demeritar la relevancia de mi alma mater, en lo absoluto, sin embargo no comprendo como pueden privarse de tantas horas de sueño-estudio-placer-loquesea para llegar a ocupar una silla en el cubículo de “Sociedad”. Estoy segura que el lector piensa que el momento adecuado para insertar la frase esa de “queremos trabajar” es justamente este… pero ¡NO! No cabe aquí, ni en ningún otro lado, porque es más que sabido que la ausencia de trabajo es algo consuetudinario entre las clases políticas, de todos los niveles… -Ahora entiendo eso de ser semillero de políticos- Son excasos, EXCASISIMOS, aquellos grupos políticoestudiantiles que han cumplido las promesas realizadas durante campaña, y aquellos que han trabajado por el mero placer de hacerlo. Eso, para los mismso grupos políticos, ¡Resulta un almácigo de posibilidades ilimitadas! Porque a todos, a todos se les ocurre la frase esa de “Vamos a cambiar la politica estudiatil!” “Acabaremos con las ineptitudes anteriores” "Somos todos tan buenos y nuncavistos" ¡PFF! ¡Por favor! Es siempre PRI con lo mismo.

Está vez ganó un sujeto determinado. Quisieron compararlo con Hitler y demás personajes… Señores: ¡NO! EN LA VIDA nuestro nuevo “mandatario” podría compararse ni aún remotamente a tan célebre personaje… ¡Ni aún a Zedillo! ¡Por Favor! El joven no puede aspirar a tanto, no manchen.

Los rumores se sueltan inevitablemente. Que fue una orden superior, que el grupo verdaderamente ganador estaba lleno de panistas… lo que sea. El punto es que tanto la versión, como la mensión oficial, indica que los ganadores fueron ellos. -Muy presidencialistas, si me preguntan a mi-

Si al chavo le irá bien externamente, y convendrá a sus intereses laborales… pues seguramente, y provechito, ¿No? Supongo que la verdad a la mayoría no nos interesa

Los que deben de estar endemoniadamente felices son los más pisteadores del gremio. ¡Digo! ¡¿¡¿¡¿¡Llegar con una Promesa de Contrato con un JUGOSISIMO 20% de descuento en bebidas alcoholicas de la Cervecería!?!?!! ¡¡DIOS!! ¡¡¡Él Es el Mesias que veniamos esperando!!! No nada más organizó en precampañas actividades exorbitantemente profundas como rallys, premios para sus amigos, y discadas, ¡¡NO SEÑOR!! Si no que nos consiguió –Solito ¿Eh?, sin apoyo de nadie, ¡Ni de Fomento Social siquiera!- una herramienta que a ningún estudiante le debe faltar para lograr sus metas en la vida: ¡CERVEZA! ¡Harta CERVEZA!

Supongo que no puede exigírsele mucho: El león ha de pensar que todos son de su condición. El punto relevante aquí, es que el joven ganó con el 27% de los votos… ERGO, al 73% de nosotros, el aspirante a dictador austriaco no nos representa en lo absoluto.

Confieso que tengo fe en ALGUNOS miembros de la planilla. –No en su dirigente, no me malinterpreten- y espero, REALMENTE ESPERO que sus acciones sean concienzudas y relevantes. ¡POR FAVOR! ¡RELEVANTES! Juro que prefiero pensar que las elecciones estuvieron arregladas, a que los estudiantes de derecho decidieron votar por una precampaña tan absurda, y unas propuestas tan mediocres.
En Derecho nos la hicieron otra vez. Ahí les queda a ustedes la última palabra. Yo como quiera, el semestre que entra me pinto de colores.




Post Data.- ¡Salud por la Democracia!

sábado, 4 de abril de 2009

Manifiesto Positivoide

He descubierto que en realidad la gente no desea las cosas tan fervientemente como dice. O bien que los consejos que dan no son siempre lo que verdaderamente desean para tí.

Me explico: La gente anda por la vida reclamándote lo amargada, negativa y odiosa que eres en el 99.9% de las veces en que les toca escucharte, convivir contigo, o conocer tus posturas en las diferentes circunstancias y problemáticas que la vida te plantea. Se quejan de que pienses de determinada manera, que actúes bajo determinados patrones, y que tengas los traumas que te han sangrado desde la niñez.

Por lo general esa gente tiene sus propios problemas, y en muchas ocasiones son cosas que tú -un ser humano insensible, para hablar en su terminología- no comprendes. Pero de todos modos los escuchas, y les das los ánimos y consejos que son cabalmente posibles en tu universo. Muchas veces no estás de acuerdo con lo que dicen, no le ves el propósito que ellos le encuentran, o simplemente no crees que vaya a resultar de la forma en que ellos lo visualizan... pero ya sea por amistad, mera camaradería -o para ahorrarte horas y horas de explicaciones necias- te pones de su lado y los apoyas en medida de lo posible.

De repente te escuchan hablar, pensar en voz alta, o despotricar en contra de la vida. Inmediatamente se yerguen todos en contra de tu pesimismo y mala disposición. Te dicen que hay que estar abiertos, que la vida es bella, que tú también puedes, que bla bla bla, cualquier sarta de comentarios positivos que lleguen a su boca antes que a su cerebro, y te los embarran como si realmente te interesaran, o como si tuvieras alguna queja de vivir en el lado oscuro, o de ver el vaso medio vacío.

Pero entonces, un buen día se te ocurre a ti ver la vida como ellos la ven. De repente te pones en mente cualquier objetivo no tan macabro, y esperas lograr un resultado no tan fatalista. La vida deja de ser negra para ser gris rata, y te das cuenta que el pasado te pesa mucho, y decides aligerar la carga un poco. Pero ¡¡¡¡AH!!!! ¡¡¡¡Nunca se te hubiera ocurrido!!!! Entonces saltan todos en contra tuya diciéndote lo contrario a lo que zarandearon ante tus ojos con anterioridad: “¿Cómo se te ocurre?;” “se va a poner peor;” “ya sabes que así no funcionan las cosas;” “no quiero que termines lastimada;” "bla bla bla". Y ¡Téngale! Te regresan a la quinta potencia tu dosis diaria de pesimismo, provocándote un shock por hiperfatalismo que te deja la disposición en estado de coma por tiempo indefinido. Ya entonces se les acaba el optimismo a todos y, al verte fuera de tu entorno cotidiano, pierden el piso al ver que les hablas de nubes rosas y horizontes iluminados. Se tambalean y piensan que algo no está bien ¿Dónde quedó aquella persona obscura y taciturna cuya negación constante nos dió para comidillas por tanto tiempo?

Resulta entonces que te das cuenta que realmente no quieren verte feliz. Que la verdad les gusta el lado en el que estás, y se divierten de que veas la vida como la vez. Si ingresas a las filas suyas deade las que tanto tiempo te llamaron, resultas ser una extraña y te expulsan por falta de empatía. ¿Quién los entiende?

Al final de cuentas supongo que así son las cosas. Yo seguiré con este conato de positivismo mío que tan bien me ha sentado últimamente. Si están ahí para entender lo que les digo y querer ponerse de mi parte, como ya algunos lo han hecho –hola, Árpius- pues muchas gracias, y no me dejen. Los que no, váyanse mucho a chingar a su madre, y acuérdense de las veces que he estado para sobarles las contracturas de su madreada moral y/o autoestima, y ojalá que el dios vengativo del viejo testamento vaya y les jale los pies en la noche cuando descansen en sus apacibles camitas, después de haber tenido un día lleno de alegría y regocijo ¬¬.

Pero ojalá, y ojalá-ojalá, que si sienten el más mínimo afecto por mi deshumanizada persona, tengan a bien unirse a mi “causa” y apoyarme, aunque sea someramente.

Creo que he llegado al punto en que lo necesito.



-Y no. No estoy deprimida, ni embarazada, ni me voy a casar próximamente, ni tengo ningún tipo de desorden mental ¬¬ -

Paz
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miércoles, 25 de febrero de 2009

Son todos tan extraños

Hoy, como muchos otros días, mi Libro en turno, mi aparatitoparaescucharmusicaconnombreextranjero, y yo decidimos ir a tomarnos un café.

Estabamos los tres disfrutándo apaciblemente de nuestra perfecta compañía, cuando dos conocidos míos, en distintos momentos, nos molestaron preguntándonos qué hacíamos en ese lugar, con quién estábamos, y por qué.

- ¿Qué haces?
*Corto flores en una verde pradera mientras corro con mi cabellera y mi vestido blanco al viento, compa, ¿Qué parece?
- Leo, escucho música, y tomo café

- ¿Y con quienes vienes?
*Con una hueste de ángeles y amigos imaginarios que en este momento te miran hostilmente y estan dispuestos a descargar la ira divina sobre tu humilde persona.
- Sola

- ¿SOLA?
*Además de Perspicaz, ¡SORDO!
- Sí, sola. ¿Por qué?

- Ah... no... nomás... por nada... -Inserte cara de desconcierto aquí-
*Eso pensé , ahora, ¡Aléjate! ¬¬



¿Por qué son todos tan extraños? No comprendo por qué les resulta tan incomprensible un placer tan sencillo como ese; o el hecho de que haya diversión y regocijo en actividades distintas a las tan superfluamente realizadas por ellos.

Pero bueno, supongo que los mortales son para verlos desde las alturas, y no para entenderlos.



Paz
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sábado, 7 de febrero de 2009

Aquellas

Decir amigo
es decir lejos
y antes fue decir adiós
y ayer y siempre
lo tuyo nuestro
y lo mío de los dos.
-Joan Manuel Serrat. Decir amigo-
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Ella es libre, etérea e incorpórea. Risueña como muchas, insensible como pocas. Le recuerdo muchas veces con gozo en la sonrisa; confieso que se me suelta el ceño cuando pienso en sus antaños.

Los años con ella fueron de paz y alegría. –Odiar tanto nunca fue tan gratificante.- Le extraño las nieves de invierno, los tactos dactilares, las frases incompletas.

Ella y yo solucionamos el mundo más de una vez, casi por accidente. La religión, la filosofía y el sexismo continuamente nos hicieron los mandados.

Yo a ella la amé y la amo, -si puede llamarse amor a cualquier sentimiento mío- La admiré en silencio, y la celé en vano.

Fuimos libres, etéreas e incorpóreas. Con el entonces mundo en nuestra contra, y los discmans de dos manos. Las aves nos temían, La Libertad nos extrañaba.

Yo tuve para ella reclamos encarnecidos. –Jamás le escribí nada que la alentara en forma alguna- Me dediqué a exigirle todo lo exigible, a quejarme de todo lo quejable.

Aquellos nuestros años pasaron hace tiempo. Ella tendrá, seguramente, otras nieves de invierno y otras frases incompletas. Yo no he tenido nada para olvidarla o sucederla. Amor así no se suplanta a 12 pasos.

Aún así la tengo, en la ausencia. Y recuerdo, embelesadamente, las arpías y los cuervos que nos bautizaron nuestros nombres. La extraño eventualmente, otras veces la maldigo.

Me alegran sus dichas, me enorgullecen sus éxitos. La veo tan mía como lo fue hace tiempo.

Yo la quiero así, todavía. Le escucho las palabras aquellas, ahora que me habla de cualquier otra cosa. Para mí es ella, la etérea, la incorpórea. No tiene cicatrices ni manchas en los senos. Es tan bella como mía, tan perfecta como eterna.

No me preocupa si volverá algún día, -les confieso que nunca se ha ido-. No me enervan sus amores costeños, -todos sabían que llegaría el tiempo-

Yo la tengo eternamente, aunque su presencia me alumbre el hastío sólo 2 veces al año- Así la tengo, así la vivo.

Y si algún día se fuera para no volver nunca del exhilio, no emitiría mi pecho la más leve sospecha de quejido. Sería tan mía como entonces, como ahora. Y seríamos también nosotras, ella y yo, las de entonces: las malditas, las felices, la odiadas…

Aquellas: las libres, las etéreas e incorpóreas.

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lunes, 2 de febrero de 2009

De peluches y canciones

Hoy escuché, casi como revelación de un recuerdo olvidado, la canción aquella que es tuya y mía, pero no nuestra. Aquella que cantaste en zaguanes y jardines, y agitaste como bandera ante mis ojos dilatados.

Hoy la canción me sepa tal vez a un grato recuerdo, o quizá me de gracia recordar sus letras en tu voz.

Puedo decir a mí favor, que respiro a pulmón abierto, tengo toda la libertad que quiero, y que estoy en paz, más que en ninguna otra ocasión.

Con mi forma de ser no nos metamos, -bien sé que nunca has comprendido la más mínima parte de mí.- Si puede o no hacerse algo, nuestra paranoia lo va a impedir.


Estoy casi dispuesta a decir que lo siento...

pero no es así...

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sábado, 10 de enero de 2009

Te extrañara

A veces quisiera ser un fantasma, para susurrarte al oído cualquier palabra que te recuerde a mis labios, y no comprometer mi orgullo de mortal y corpórea al rozar tu lóbulo con la punta de mi bezo. Quisiera poder meterme bajo tus sábanas, y ser el calor que te arrulle el cuerpo de vez en cuando. Quisiera ser la palabra exiliada que te bese los labios una vez más, al menos, y mirarte –sonriente- de cerca a los ojos, para saber si vives o has muerto.

Quisiera hablarte con mi voz otra vez, con mis palabras aquellas. Abrazarte melosamente y llamarte “amor” sin tapujos. A veces quisiera que siguiéramos siendo nosotros, y dejar de ser este y yo tan incompleto y amoral, que ya por un año hemos venido siendo.

Quisiera, incluso, que no tuvieras vida, ni mujeres, ni sueños; que tu existencia estuviera enfermizamente pausada por la decisión de mi tiempo. Que dependieses de mí, y mis caprichos pubertos de ser libre y casi ligera; que estuvieras pendiendo del hilo de mi amor, y caminaras por la calle con una nube eterna ocultándote el cielo.

A veces quisiera volver a ser de tí, mi bien, y no de tantos, no de todos. No de todos esos amores sin nombre ni apellido que circulan por la calle viendo a veces de reojo, y otras tantas ignorando. No quiero ser de la duda y la desesperanza. A veces quiero ser tu certeza, tu destino, tu fin, -como fui hace algún tiempo-.

Quisiera amarte otra vez, solo una. Y ser brisa imperceptible que te bese los labios, te adore la tez y te blanda los sueños. Despertarte a las 7 de la mañana y besarte la espalda para beber el calor de tu cuerpo; sentirte temblar bajo mi piel, y sonreírme frente al espejo.

A veces te quisiera, amor, mucho.

A veces te extrañara.
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martes, 6 de enero de 2009

¡Salve, 2008!

Los últimos 365 días –aproximadamente- estuvieron llenos de glorias y fracasos. No he tenido año más loable, extrañable y caprichoso que el que acaba de pasar. No le lamento nada, y tengo tanto que agradecerle.

Enero me quitó un amor de los más grandes, me dejó tiritando en la ausencia y sangrando en la esperanza. Me dio pasiones morbosas y fiestas arriesgadas. Aprendí a hablar en otros números, a entender las miradas.

Febrero fue el más doloroso de mis meses bisiestos. No comprendo cómo sobrevivió mi gastritis a alimentos tan espinados. Mis ojos hicieron callo, supongo; el alma aun me sangraba de vez en cuando. Conocí el amor filial-ajeno, jajaja, un dolorsillo tan chido como pequeño.

Supongo que alguno de estos meses me trajo uno de esos cariños que nunca se dicen. Esos que de repente empañan los vitrales de las cuencas y de inmediato se esfuman, sin siquiera condensar lágrimas.

Marzo estuvo terriblemente condensado. Lo barato: aprendí a pasar el tiempo mientrastanto. Lo valioso: mmmmm, de lo valioso no hay pruebas; nunca ha pasado.
Quién diría que el Apocalipsis podía disfrutarse tanto.

Abril me trajo amistades nuevas, que espero conservar por muchos años. Algunas parecían no ser muy amistosas, pero supongo que al final de cuentas las cosas son como deben de ser. –Me habría perdido de tanto-

Esas amistades no amistosas –jaja- me llevaron a conocer al mayor azote que haya sufrido mi hipotálamo. Mayo se abrió las puertas con una –casi- desafortunada coincidencia de tiempos, lugares y cumpleaños.

Junio. Blah. Junio. El dolor siguió consuiendome de la más despreciable de las formas, a pesar de que decidí sanjar el problema y fingir que habia terminado con la etaa. En los mismos tiempos me metí en la boca del lobo y caí de bruces en los colmillos. No me arrepiento, por supuesto, volví a hacer esas cosas mortales como respirar y caminar de vez en cuando. –Las bajas no fueron completas-. Tambien supongo que aquí –o allá, no importa mucho- quizá perdí una “miniamistad” por motivos absurdos y no imputables a mí persona. Si su ego es feliz al atragantarse de protagonismo, hágalo, bien sabe que yo no tengo culpa alguna.

Julio fue desastroso. Desastrosodesastroso. Perdí la mitad de mi personalidad, debo decirlo, jaja. –no, ni yo me he perdonado todavía-. En el lado ventajoso está mi trabajo, la vida laboral me calló como anillo al dedo. El otro lado, pues pffff… todo pfff… De cualquier forma siento que no cambiaría amor tan doloros, por la más feliz de mis indiferencias, aunque me hayas secuestrado hasta la más minima de mis fuerzas, esperanzas, creencias, dolores, consuelos, deseos, apatías, desventajas, catástrofes, pesadillas, insomnios, desencantos, delirios, pesares, vivires, felicidades, alegrías, congojas… -creo que ya dejé en claro mi punto-

Agosto siguió arrastrandome por la dicha malfalsa. Pero en sus vísperas volvió a estrellarme con gente agradable y conservable. Me hizo también amarrarme los dedos para no escribir –a más de una persona- En algún momento del verano tuve una noche espectacularis, jajaja. ¡¡Vivan los años maravillosos!!

Mi mayor amistad en mucho tiempo se consolidó en septiembre –aunque ya
Se me habia atravesado desde antes- Los chicles, los poemas de Buesa, y la mala fe de los que nos ven juntos –jaja- habrán de mantenernos torturándonos por un buen rato.
Me arranqué el amor a punta de besos casuales.

Octubre. O Dios, octubre! Supongo que lo más divertido fue el vestido de Janice Joplin y la noche por el enmarcada. Realmente se acabó el amor. Empezó otra de esas cosas incontables.-Que bien se siente llorar con tantas ganas- Hubo más diversión, por supuesto. –Las estrellas se ven muy bien desde las azoteas, y en los toldos de los carros-

Noviembre… mmmm… noviembre. Noviembre ya estuvo completamente curado. Careció de las emociones catastróficas –y no relatadas- de los demás meses del año. A otros amores, no obstante, los sigo extrañando.

Diciembre me trajo una buena fiesta. Mucho trabajo. Ropa de profesionista. Recuentos malvibrosos y emociones similares.

Hay gente a la que extrañé todo el año. Gente, gentesita, y gentesota, que entró y salió de mi vida, -algunos sin hacer ruido-. Todos ellos recordables y extrañables.

No suelo hacer este tipo de recuentos. No me importa si creen que es patético –digo, yo lo creería- pero al final de cuentas este ha sido el mejor de mis años, por millones de cosas. No me confesaré como un mortal común y corriente que llora y se emociona como todos; no disfrazaré tampoco que mis meses –y mis textos- estuvieron básicamente llenos de hombres –¿No ha sido esa la historia de mi vida?- Este año estuvo con madres, lo supe al principio, y vengo a pregonarlo ahora; ahora que estoy sin hacer nada, en los albores del último de los dosmiles, ahora que sé que fuí feliz, y ahora que sé que fue a MI MANERA.

¡Salve, 2008!




...Buena suerte, 2009...

jueves, 18 de diciembre de 2008

Pffff... todo Pfff!!

Ahora estoy interminablemente de malas. He concluido el día con un tedio inconcebible atravesado entre el esternón y el esófago. Quiero romperle la mandíbula al primero que se atreva a hablarme de cualquier cosa, aunque incluya lunas y estrellas. Hoy me enferma la belleza de todas, la ignorancia de los otros, la pedantez de los demás. Hoy detesto a algunos cuantos como no detesté antes; he concluido que la fantochez es ignorancia, que la venganza sabrá dulce, que el respeto se pierde en la primera oportunidad. Hoy estoy fuera de todos lados; tengo a la mano los teléfonos de todos, y no quiero marcar un solo número. Tengo la oportunidad de verme humilde y cambiar, y me importa un bledo si soy o no un asco de persona. No me importa si no me quieren, si no me aceptan, si me hacen mala cara o me levantan la voz.

Pueden irse todos derechito al diablo, y, si les queda cerca, les recomiendo hacer escala en La Chingada.





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lunes, 17 de noviembre de 2008

Al Cubo

Que te alejes por un tiempo de mi lado,
que me dejes en paz.
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No tendría yo fuerza para ir a buscarte. Para intentar desentrañarte de la oscuridad de mi recuerdo y mi desesperanza. No tengo ánimos para descifrar la torpeza del destino, para inquisitar su burdo sentido del humor y la desgracia ajena. No quiero, siquiera, preguntarme por ti. No quiero saber de tu presencia intermitente, ni en mi realidad, ni en mis deseos. Quiero que me des lo mismo, que me valgas la casi nada que te valen mis besos. Quiero que seas menos que un tiempo verbal mal conjugado; que te desvanezcas de la forma en que se me consume el deseo una vez que te has ido.
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No quiero saber de ti, ni de las mujeres y vivencias que te veo y te imagino. No quiero el amor famélico que te siento en los abrazos y te huyo en los besos. No quiero vivirte de nuevo en los sueños que ya por mucho he vivido.
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Quiero sacarte de mí, huir de tus domingos y tus días feriados; de tu hastío de media tarde que te lleva a marcar el número que identificas conmigo. Quiero exiliarte de mis abrazos vacíos, de mis vestigios de derrota con a sabor a septiembre y aroma de estío. Quiero olvidarme de enero, de los perdones que te habría escupido si no fuera porque ya no valen tres cominos.
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Te quiero ausente. Te quiero fuera de cualquier pretensión que pueda levantarme de la cama. Te quiero fuera de cualquier duda que pueda fruncirme el entrecejo; de cualquier temblor que me force una sonrisa.
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Te quiero lejos, mi bien, te quiero uno, que te concentres en un cuerpo y un amor, que dejes de perseguirme con tus tres cabezas y 12 colmillos; que me dejes, mi bien, que te largues.
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miércoles, 12 de noviembre de 2008

¿De Dónde Salen las Rosas...?

Yo nunca había amado a un profe. Qué pendejada resulta suspirar por una persona inalcanzable que tiene cualquier encanto… o que carece de él, pero que se antoja enamorable ante los ojos de cualquier alumnete con problemas psicológicos relacionados con su padre o con su madre, ja.

Yo, debo reconocer, no le encuentro el menor atractivo -físico- aparte de las manos.. mmmmmm, las manos… los ojos, pues no están mal, la verdad no soy muy amante de los extranjerismos; su cuerpo famélico ni siquiera hay que mencionarlo, jajaja, aunque sí es muy resaltable el hecho de que convine a la perfección sus calcetines con su pantalón. –digo, por aquello de que no importa paso que dé, el dobladillo siempre le subirá varios centímetros-

No lo considero, tampoco, el más brillante. –Quizá porque todo el mundo me lo pintó como la redención de la inteligencia y la sabiduría, comprimidas ambas en un cuerpo de 40 centímetros de diámetro… lo que yo llamo el fenómeno “La Pasión de Cristo”- Digamos que el cuate se ha paseado por todas las materias, y ha venido a vomitarnos sus conocimientos tan tempranos y aglomerados –junto con su altivez-... bien por eso; felicidades; lo que sea.

Pero ¡Dios! ¡Oh, DIOS! ¡¡Tiene una arrogancia tan exquisita!! Me encanta la forma en la que escupe su soberbia y malavibra sobre los rostros desprotegidos de todos los mortales, y ¡VEANLOS! ¡Se ríen con EL! De Ellos mismos, se ríen con él. ¡Podría mandarlos a todos a chingar a su padre –pa’que les duela a los machistas- y ellos darán las gracias, y se bajarán los pantalones! Jajajajaja. Es tan superior e inalcanzable, tiene un humor tan macabro, le gusta tanto ver por el rabillo del ojo y hacia abajo, que ¡Dios¡, ¡OH DIOS! Verlo malvado es casi orgásmico.
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lunes, 10 de noviembre de 2008

María Mariquita

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La conocí una fría noche de viernes. Volaba hacia mi ausencia, montada en su nube de enaguas verdes. “Kórima” me dijo… yo miré instintivamente hacia mi plato y empecé a mover negativamente la cabeza, con esa costumbre que tenemos los chabochis de negarnos a todo lo humanamente negable. “¡AH! Espera!” le dije. –no se piense que por irrespetuosa e igualada: le hablé de “tú” solamente porque era joven- Recordé en mi bolsa unas cuantas monedas y tomé la más grande, como queriendo exorcizar en su kórima el consumismo de toda la semana.

-¿Chu mu rewé?- le dije aventuradamente.
-“María Mariquita” - contestó entusiasmada.

Qué país tan afortunado el que permite a sus mujeres llamarse María Mariquita sin complicaciones; el país que las transporta flotando, en enaguas verdes, por el océano de luces y asfalto, así, sin salpicarse de humo ni chabochez-

Tenía el rostro tranquilo y curioso, con todas las respuestas a preguntas infinitas tatuadas en la frente. Parecía querer contarlo todo, escupir los milenios de silencio y exilio, los sueños de oportunidades, los kórimas consuetudinarios. No tenía los ojos hambrientos, ni los labios mentirosos, al contrario de otros tantos de su raza; ella era pura y buena, eterna y gallarda.

-Qué bonito nombre, Mariquita.
-Gracias. Usted, ¿Cómo se llama?
-Eva. – Le sonreí, empatizada-.
-Qué bonito. –se ruborizó levemente-
-Matétera-ba, -le contesté, ya que estábamos en confianza-
-Gracias, -dijo ella, llevándose, en la frente, las respuestas a todas las preguntas que me sobraban.

Qué ganas no tenía de invitarla un café como el que me sangraba el bolsillo. De preguntarle, con mi rarámuri torpe, cualquier pregunta que tuviese el más mínimo sentido “Dime, Mariquita, ¿Acaso es negro el perro?, ¿Esa camisa es blanca? ¿De dónde vienes? ¿Dónde está tu mamá?” Ella, seguramente, en su bondad eterna de pies ligeros, no haría burla de mi acento golpeado, ni de mi testarudez chabochi. Quizá contestaría maternalmente; me contaría una o dos leyendas; me explicaría el verde de su enagua.

Haríamos un improvisado árbol genealógico, que nos llevara a concluir que somos hijas de la misma tierra, que nos parió el mismo campo. El café, probablemente, sería demasiado complicado para ella, -yo estaría encantada de simplificarlo con algo de pinole blanco-

Me pregunto si extraña su tierra, me pregunto, incluso, si esa tierra es siquiera la suya; o si, por el contrario, vive arrostrada por el ánimo inquebrantable de sus ancestros, de ser siempre ellos, y nunca nosotros. –Deberíamos todos de ser un poco rarámuris-

Me quedé con la bebida humeando entre mis manos. Flotando en la enagua verde se fue María Mariquita, arrastrada –casi- por la horda de mujeres enaguadas que le escoltaban el paso. Yo fui, tras su ausencia, a la vez más humana, y a la vez más pobre. ¡Cuánto no me hubieran enriquecido las respuestas surcadas en su frente!

Bebí, entonces, casi resignadamente, y ese sorbo de café en mi garganta fue el más solitario de los tragos.

Arioshi be, quise decirle… pero la indignidad me cerró los labios.







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sábado, 8 de noviembre de 2008

Amoroso

No te diré que te he esperado.
No te confesaré que te he buscado en las fiestas
Y en los rincones en que tantas veces existimos.
No sabrás que te espío en mis cuadernos,
En las cartas que absorta e ilusionada te he escrito.

No sabrás de mis sueños en tu nombre,
De las ausencias que me sangras siendo tan pleno y tan lejano;
De lo sublime que te veo ahora;
De lo vano que ha dejado de ser tu nombre
A pesar de que nunca te consideré parco.

No sabrás, mi bien,
Que te anhelo como te anhela cualquier mortal desprotegido.
Que quiero tenerte en boca de quien sea, de cuantos sean.
Que te extraño como nunca,
Que me faltas como siempre.

No te forzaré a que vuelvas,
Pero, sábelo,
Te esperaré hasta que llegues.














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domingo, 2 de noviembre de 2008

Yo no podría, jamás, medir los amores.
Erigirme como quien más le ha querido;
Condenarle como quien poco me amó.

No podría, por nada,
Atreverme a ser el amor de la vida;
Jurarle amor eterno e imprescriptible;
Saberle último, nombrarle infinitud.

No me arriesgaría
A jurar ante algún bezo
Que he vivido todo y que con placer moriría.
No me tragaría
Cuentos de eternidades
Sueños blancos,
y dorada paz.

No querría, -supongo-,
Dudar que hay amor que siglos dura,
Para no darme cuenta, de fe desnuda,
Que lo he tenido todo
Excepto plenitud.




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jueves, 30 de octubre de 2008

Kronos

No existe tal cosa como los buenos tiempos. Los Tiempos son simplemente tiempo. Pasan y llegan. Se consumen en si mismos y de sus cenizas resurgen.

No existen los calificativos para el Tiempo. –Seguramente atreverse a nombrarlo es, de alguna forma, ofensivo- Debe tratársele con la paciencia con que se atiende a un enfermo –el Tiempo es un anciano decrépito-

Debe saberse que el Tiempo es fugitivo. No respeta, ni estima personas, lugares o sueños. No hay amor para el Tiempo, no hay fe, ni vida, ni anhelos; es ausencia y vacío, tortura y consuelo.

No existen los buenos, ni los malos tiempos.



El tiempo no es nada. -El Tiempo es solo tiempo.-
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