miércoles, 30 de julio de 2014
Piedad
Difícilmente me arrepiento del cariño que le guardo, aunque ya antes me haya quedado con la mano vacía, buscando su tacto. Me deja de nuevo con la soledad que es sólo mía; la soledad de la que nunca se ha enterado.
Supongo que el olvido es como la muerte: hay que llorar al que olvidó; y no salir del féretro de olvidado.
martes, 28 de agosto de 2012
Mar
martes, 21 de junio de 2011
Elegía para ti y para mí
y tú te irás borrando lentamente en mi sueño.
Un año y otro año caerán como hojas secas
de las ramas del árbol milenario del tiempo.
Y tu sonrisa, llena de claridad de aurora,
se alejará en la sombra creciente del recuerdo.
Yo seguiré soñando mientras pasa la vida,
y quizás, poco a poco, dejaré de hacer versos,
bajo el vulgar agobio de la rutina diaria,
de las desilusiones y los aburrimientos.
Tú, que nunca soñaste mas que cosas posibles
dejarás poco a poco de mirarte al espejo.
Acaso nos veremos un dia casualmente,
al cruzar una calle, y nos saludaremos.
Yo pensaré, quizás "Que linda es todavia"
Tú quizás pensarás: "se está poniendo viejo"
Tu irás sóla o con otro. Yo iré sólo o con otra.
O tú irás con un hijo que debiera ser nuestro.
Y seguirá muriendo la vida , año trás año,
igual que un río oscuro que corre hacia el silencio.
Un amigo, algún dia, me dirá que te ha visto
o una canción de entonces me treará tu recuerdo.
Y en estas noches tristes de quietud y de estrellas
pensaré en tí, un instante, pero cada vez menos...
Y pasará la vida. Yo seguiré soñando,
pero ya no habra un nombre de mujer en mi sueño.
Ya yo te habré olvidado definitivamente,
y sobre mis rodillas retozarán mis nietos.
Y quizás para entonces al cruzar una calle
nos vimos frente a frente ya sin reconocernos.
Y una tarde de sol me cubrirán de tierra,
las manos para siempre, cruzadas sobre el pecho.
Tú con los ojos tristes, y los cabellos blancos
te pasarás las horas bostezando y tejiendo,
y cada primavera renacerán las rosas
aunque ya tú estés vieja, y aunque yo me haya muerto.
jueves, 16 de junio de 2011
sábado, 9 de octubre de 2010
De lunes a domingo
Yo podría amarle de lunes a domingo. Verle sonreir, dormir y llorar a horas y destiempos. Yo podría serle la existencia leve e insoportable, vivirle en el amor de las putas tristes. Podría, incluso, leerle en un café algún poema atropellado; esquivarle la vista y no rozarle los labios.
Yo podría llamarlo poeta; verle Don Juan y soñarle perfecto. Podría coserle en los labios los hilos desdeñados de los amores que me rasgan; colgarle en las pupilas los balcones en que amanezco; tatuarle en los sentidos el aroma de mi desamor.
Yo podría serle verso desrimado y prosa cuadrada. Sueño, pasión, y verano en la noche; Shakespiare y Dickens; delirio y razón.
Yo podría serle pluma, lienzo, arcilla. Yo le amaría poeta, vagabundo, ruiseñor.
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domingo, 20 de diciembre de 2009
Conclusión Apológica
De pronto tengo la vida tan plena y tan incierta, que me da miedo. No sé en qué punto terminé parada en donde estoy, cargando estos pesos en mi espalda y sobándome las coyunturas de las alas. He aprendido –como nadie- que hay que tener cuidado con lo que se quiere y se pide –TODO lo que se quiere y se pide-, pues se corre el riesgo de obtenerlo básicamente en bandeja de plata.; que hay que pensar las cosas tres veces, más aun cuando implican a personas que amas; que mirando en retrospectiva todo tiene solución, y que veinte años no es nada. Esto no quiere decir, en lo absoluto, que entienda yo los motivos obscuros que mueven las fuerzas del Universo; los planes divinoides que rigen las cosas; el afán del destino de gozar y joder en intérvalos irregulares.
Estoy parada aquí, en medio de la nada; un ala rota y la otra erguida; un ojo turbio y el otro resplandeciente de fe. Estoy parada aquí, donde quizá yo quise encontrarme. Conforme con mi suerte e irritada con mi afán.
He crecido tanto. Soy y tengo tantas cosas que me faltaban. Puedo con tanto más ahora, que me sorprendo de mi talla tan pequeña. Tengo tantas ganas de escupirle a –él- mundo que soy capaz de lo entonces inimaginable que si no fuera por el miedo a insostener mi palabra, ya habría empeñado en mi empresa hasta la última molécula de mi ser.
Estoy aquí, caray, incierta. Sin saber qué quiero o si quiero, si he perdido o gané. Supongo, entonces, que no pueden tenerse respuestas. Que no hace falta estar en un lugar específico o en una determinada condición. Quizá, entonces, “estoy” –a secas-; quizá, entonces, “existo”; quizá, llanamente “soy”.
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domingo, 16 de agosto de 2009
domingo, 9 de agosto de 2009
Antes de que se enfríe
Voy a hacerlo ahora, antes de que se enfríe.
Es sabido por todos, -y si no, no importa- que he estado en un bache emocional por mucho tiempo ya. Ese bache me tiene harta, y aunque no lo crean, me he cansado de ser “como soy,” o como muchos me conocen.
Un buen día me levanté con la intención de ceder. De dejar lo que tenía dentro por la paz, y empezar a vivir la vida de la forma en que se debe. Para eso debí tomar medidas estrictas, dolorosas, y necesarias, que posteriormente rindieron el mejor de los frutos, -hasta que alguien echó a perder mi diabólico plan, y tuve que empezar casi desde cero-.
Entre toda esta serie de acontecimientos, un día me descubrí lista para vivir. Con el corazón en la mano y la fe colmada, hice una serie de peticiones, esperando ser escuchada. Y ¿Adivinen qué? Lo fui. Dias después de mi apertura al mundo, una amiga llegó a mí con una –de entrada- trágica noticia, que cinco minutos después se convirtió en la liberación más grande que he sentido en mucho tiempo. Ahí me tienen al día siguiente dando gracias al universo por prepararme el camino hacia la felicidad. Probablemente mis palabras sean muy parcas, y no puedan los lectores apreciar las lágrimas de felicidad que llegaron a mis ojos. Estoy tan llena de vibra buena, que es increíble. Siento que un velo denso y pesado se corrió de delante de mis ojos para dejarme ver la luz. Una carga insostenible se separó de mis hombros. ¡Dios! –sí. Dios!- Gracias. Con la boca llena de alegría, el corazón de paz, la esperanza de positivismo, y los ojos de lágrimas: Gracias. Simple y llanamente Gracias.
A ti no tengo nada más que desearte –pues te lo he deseado todo.- Al abrazarte –sin amor- te he dado toda la energía que puedo darte. Gracias por tu amor, -aquí está, te lo devuelvo con intereses-. El dolor también, cubrió su función en mí, -ya no me sirve-. El amor que te tuve es también para ti, que te sirva en la forma en que pueda servirte.
Que el destino nos lleve a donde nos deba llevar.
-Al salir de tu casa, no miré para atrás-
